El reto
En los quirófanos modernos se utilizan simultáneamente numerosos dispositivos médicos de distintos fabricantes. Sin embargo, dado que estos dispositivos no suelen comunicarse entre sí de forma fluida, se producen ineficiencias y costes adicionales.
Para los centros hospitalarios, esto supone un gran esfuerzo en la gestión de equipos, el mantenimiento y la logística, a menudo sin una transparencia total sobre la utilización o la disponibilidad. Para el personal médico especializado, la falta de interoperabilidad dificulta la supervisión simultánea del estado de todos los equipos, lo que obstaculiza el análisis y la optimización de los procesos clínicos.
Por su parte, los fabricantes solo disponen hasta ahora de una visión limitada del uso real de sus productos. Esto les priva de datos fiables para el desarrollo específico, el cumplimiento de los requisitos normativos y la demostración de criterios de sostenibilidad. En conjunto, la falta de interconexión conduce a flujos de trabajo subóptimos, dificulta el control de calidad y ralentiza la dinámica de innovación.





