El reto
Los vehículos autónomos conectados (CAV) dependen de redes de vehículos, tecnología de sensores avanzada y percepción cooperativa para mejorar la seguridad vial, la comodidad de conducción y la eficiencia energética. Sin embargo, la validación de estos sistemas en condiciones reales sigue siendo un gran reto.
La recopilación de datos del mundo real y las pruebas físicas son costosas, requieren mucho tiempo y son difíciles de escalar. Los marcos de simulación existentes suelen limitarse a configuraciones de un solo agente, escenarios estáticos o modelos de comunicación simplificados, por lo que no son adecuados para probar situaciones de tráfico complejas y críticas para la seguridad con varios vehículos interactuando.
Como resultado, el rendimiento de los sistemas CAV en escenarios complejos sigue siendo subóptimo y los posibles errores de comunicación o riesgos de seguridad a menudo se detectan demasiado tarde en el proceso de desarrollo.



